Para encontrar el origen histórico de la Congregación, la historia nos traslada al seminario de Santa Fe de Antioquia en los primeros meses del año de 1913, donde el seminarista Miguel Ángel Builes, antes de recibir el Subdiaconado, prometió a Dios fundar “una comunidad para que lo amaran y difundieran su evangelio por el mundo entero”; efectivamente el 11 de abril de 1929 se abría en Santa Rosa la casa de las Misioneras de Santa Teresita del Niño Jesús, en un pobre local y con siete (7) jóvenes que aspiraban a hacerse religiosas, como todos los principios de las obras de Dios.
La congregación comenzó a crecer rápidamente de tal manera que ya en 1934 tenían casa en Nechí y Caucasia del bajo Cauca y a la muerte del fundador había por lo menos religiosas esparcidas por todo Colombia y también en Venezuela y Ecuador.
Sus principios están basados en la formación espiritual y formación apostólica; fueron formados en la práctica de las virtudes no sólo en la palabra sino también con el ejemplo: pobreza, humildad, laboriosidad, orden, sacrificio, caridad, celo, pero sobre todo amor a Dios y a la continua oración.